
No era muy distinta la imagen que tenía todas las mañanas desde este pasillo del tercer piso en el liceo Miranda. Claro, no estaba esa especie de pico de tucán ultramoderno, allá atrás del palacio, porque ni miras de construirse la torre de las comunicaciones.
En 1992, 5ºH7 del Miranda tenía recreos cada 70 minutos y los pasábamos contra este vidrio, desde donde está tomada la foto.
Pero hubo más que recreos. Hubo largos días en donde mi salón fue depósito de comida, en los días, y dormitorio donde se amontonaban sacos de dormir, en las noches, de la ocupación.
Encontré esta foto y me pareció genial tener esa misma vista.
Si se dan vuelta -si, uds que están mirando por la ventana- van a encontrarse con las paredes claras y la puerta gris, fijense bien porque a la altura de un zócalo, allá, a la izquierda, dejé un mensaje escrito con corrector "liquid papper" ;)

Como si fuese irremediable, el tiempo pasa. Y que ahora note que lo hace más rápido es la mejor prueba de lo que digo.
A los 20 aún me reía del paso del tiempo, le sucedía a otros. O mejor dicho, también me sucedía, pero con calma, con seguridad, sabiendo que era para bien.
A los 30 el tiempo pasa y comienzo a notarlo.
Me encuentro diciendo las frases que antes decían los "adultos" y no eran más que tonterías sin sentido.
Veo al tiempo en cada fecha importante, cuando me sorprendo de que otra vez sea navidad. ¿Cómo? ¿De nuevo? Pero si ayer era marzo!!! ¿Cómo es posible?
Ese mismo tiempo se me para delante y hace morisquetas para burlarse, cuando veo a los hijos de mis amigas. Que tengan hijos ya era un corte de mangas cronológico, pero ¡¡que encima crezcan!!
Sin embargo, hay cosas buenas que también trae el tiempo.
Una cierta calma me topa a veces como si viniese con el viento. Entonces me siento distinta, adelantando sensaciones y comprendiendo lo que no ahora sino mañana, será revelado. Suelen ser pequeñas trampas, que seguramente entenderé en los mismos momentos de brisa que surjan en diez, quince o más años.
Tal vez por eso, entre otras cosas, en días como hoy se me da por cuidar las plantas o tejer.
Es Titas, sí, pero también es Gabilú. Y es Sauce, una noche hace más de 10 años y son las paredes blancas con el poster de Bob Marley, es cantar hasta la noche, bailar, tomar un trago del vaso y otro poco de la fuerza única y mágica que surgía de todas.
Tan chicas y tan sabias...
Todas...las mismas...la misma historia.
Es mi cuarto de adolescente y esta misma letra pegada en la cartelera. No solo mis oídos cambiaban en el tiempo que conocí a Titas.
Si hesitamos en sentir lástima por el toxicómano que se satura a sí mismo con cocaína, ¿por qué deberíamos sentir lástima por el toxicómano todavía más estúpido que ingiera velocidad en lugar de cocaína?
En tiempos del Renacimiento, la vida era más veloz y más sanamente febril que en nuestros tiempos. Sir Pjilip Sydney fue embajador a la edad de dieciséis años.
La lentitud de nuestra vida es tal que no nos consideramos viejos a los cuarenta años. La velocidad de los
vehículos nos ha quitado la velocidad de nuestras almas. Vivimos muy lentamente, y esa es la razón por la que nos aburrimos tan fácil. La vida se ha tornado un campo para nosotros. Nos trabajamos lo suficiente y fingimos que trabajamos demasiado. Nos movemos muy rápido desde un punto en donde nada se hace hasta otro donde no hay nada que hacer, y llamamos a esto la prisa febril de la vida moderna. No se trata de la fiebre de la prisa, sino de la prisa por la fiebre.
La vida moderna es un ocio agitado, un apartarse agitado del movimiento ordenado.
Fernando Pessoa: "Eróstato y la búsqueda de la
inmortalidad"
Soy una adicta y nadie pudo decírmelo mejor...Así, en la cara y de frente me pegó la página 92 de este libro.
Puede leerse como '75, mezcla de año y modelo. Año de nacimiento, pero también modelo de personalidad. Época hippie en alguna parte del mundo y "año de la orientalidad" en mi país.Este es un blog que se recicla constantemente a base de apuntes dejados en servilletas, esquinas de hojas y garabatos en libretas.
Me defino como modelo 75 y creo que eso ya dice bastante. Mis piezas seguramente vinieron con algunos defectos de fábrica...todos los modelos de esa década somos así ¿Qué se le va a hacer? Pero, la mayoría, tenemos cierta fuerza y tenacidad, que puede asociarse a capricho o locura, según de donde se lo mire.
Por eso, casi todos los modelos de ese año, estamos algo abollados, sí, pero como el mejor de los fusca, jamás te van a dejar a pie.
Letras sin pie ni cabeza ¿es que acaso pueden tenerlas?
Pase, vea y deje su comentario, apunte o garabato en el rincón que más le guste.











